Entre contradicciones y soberbia
Entre contradicciones y soberbia

Entre contradicciones y soberbia

El candidato a la Gobernación, Santos Quispe, pone toda la carne en el asador y apuesta por una campaña territorial en la zona Sur de la ciudad de La Paz, esto para ganar votos en el sector más inaccesible de su ocasional contendiente Franklin Flores del MAS, sin embargo, su discurso es completamente contradictorio.

Recordemos que el pasado 7 de marzo, el candidato Franklin Flores del MAS ganó la primera vuelta a la Gobernación del departamento de La Paz con un 39,7%, aunque no le alcanzó para evitar el balotaje, seguido de Santos Quispe de Jallalla, que sin despeinarse y con solo el voto póstumo de su padre “El Mallku” y la figura de Eva Copa en El Alto logró obtener un 25,18% y acceder a una segunda vuelta. En un nada despreciable tercer lugar, el candidato de Somos Pueblo, Rafael Quispe, con un 22,44% de votación, en su mayoría concentrada en la hollada de la ciudad de La Paz, electorado muy crítico a la línea de izquierda popular en Bolivia.

La soberbia o la inexperiencia del candidato Santos Quispe le hace pensar que en política uno más uno es dos, y que los 22,44% que obtuvo Rafael el “Tata” Quispe irán a parar a su candidatura para el balotaje de este próximo 11 de abril, nada más alejado de la realidad. Si bien el electorado paceño que en primera vuelta votó por el “Tata”, quien representa a un opositor crítico del Movimiento Al Socialismo especialmente en la clase media y alta de la ciudad de La Paz, no votará por Franklin Flores del MAS y eso no significa que lo hará por Santos Quispe de Jallalla, esto porque no se sienten representados por dos candidatos de corte indígena, y que manejan discursos muy similares, uno más radical que el otro, y curiosamente el más radical es el de Santos Quispe.   

En las últimas semanas Santos y Rafael Quispe, quienes parecían estar en coqueteos para esta segunda vuelta, terminaron en un divorcio irreconciliable, Santos termina por atrincherarse en su electorado alteño, y se manda una arremetida altamente despectiva contra el elector de Iván el “Negro” Arias y Rafael el “Tata” Quispe, a quienes los trata “delincuentes, asesinos, golpistas, #&$%” en una coyuntura por demás polarizada en Bolivia.

Si sumamos la falta de propuestas y programa para el departamento de La Paz, o por lo menos el desconocimiento de estas por parte del ciudadano, el esconderse de los medios de comunicación tradicional y el rehuir al debate, podemos concluir que las matemáticas del candidato de Jallalla, Santos Quispe, no serán “uno más uno dos”, y termine quedándose en “uno” en el balotaje del próximo domingo 11 de abril, con un electorado paceño que sabe que el voto en la segunda vuelta no es obligatorio, que va a preferir votar blanco o votar nulo o en definitiva no ir a votar, por miedo al contagio del COVID 19.

José Luis Quiroga Altamirano /. 


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