La planta de trasformación de residuos en Soboce. Foto: AMUN
La industrialización de la basura avanza en Bolivia

La industrialización de la basura avanza en Bolivia

La Paz, 4 de febrero de 2026 (ABI).- Desde julio de 2025, La Paz dejó de ver la basura como un problema y comenzó a transformarla en un recurso. Durante décadas, los residuos sólidos seguían un único destino: recolección, transporte y entierro en rellenos sanitarios. Hoy, la ciudad se consolidó como pionera en la industrialización de residuos, convirtiendo desechos en energía, materiales útiles y oportunidades de economía circular.

El cambio es tangible: cartón, papel y plástico que antes eran descartados ingresan ahora a la planta de Alpacoma, donde se transforman en Combustible Derivado de Residuos (CDR). Este material alimenta los hornos de la cementera Soboce, generando energía y cemento, gracias a un convenio público-privado con una inversión inicial de siete millones de dólares. Mientras tanto, los residuos orgánicos reciben tratamiento para reducir humedad y lixiviados, promoviendo una gestión más sostenible y menos contaminante.

La transformación requiere planificación y esfuerzo. Las rutas de recolección se reorganizaron, el personal fue capacitado y la infraestructura adaptada para garantizar que los residuos cumplan estándares de calidad. El proyecto va más allá de la energía: materiales como vidrio, aluminio y fierro se comercializan, mientras que el cemento producido se emplea en obras municipales, adoquines y losetas, reduciendo costos y generando beneficios ambientales.

La iniciativa paceña ya inspira a otras ciudades. El Alto inauguró recientemente su Complejo de Aprovechamiento y Gestión de Residuos Sólidos en Milluni Bajo, donde los desechos orgánicos se convierten en compost y los inorgánicos se separan y reutilizan.

“Transforma el concepto de basura en la ciudad”, destacó la alcaldesa Eva Copa, con supervisión del BID y del Ministerio de Desarrollo Productivo Rural y Agua. Tarija y Cochabamba observan de cerca este modelo como alternativa estructural frente a los conflictos de sus rellenos sanitarios.

No obstante, los desafíos persisten. La mayoría de la población aún no separa la basura en origen, y los contenedores diferenciados reciben residuos mezclados, lo que hace que la clasificación manual siga siendo esencial y limite el volumen aprovechable. Sin educación ambiental sostenida, el sistema no puede escalar rápidamente.

Aun así, cada tonelada de residuos industrializada representa un avance: menos presión sobre los rellenos, reducción de lixiviados y nuevas oportunidades energéticas. En La Paz, la basura dejó de ser un problema para convertirse en un recurso, marcando un camino hacia un modelo urbano más eficiente, innovador y consciente del medio ambiente.

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